LA PSICOLOGÍA DETRÁS DE UN REGALO DE NAVIDAD

LA PSICOLOGÍA DETRÁS DE UN REGALO DE NAVIDAD

Aunque no hay una investigación profunda que diga definitivamente cuál es el regalo correcto, nuevas investigaciones han llegado a conclusiones que sugieren que: 

  • Los regalos experimentales son más eficaces para mejorar las relaciones desde la perspectiva del receptor porquetienden a ser más evocadores emocionalmente hablando.  Un regalo experiencial provoca una fuerte respuesta emocional cuando un destinatario lo vive, como la emoción que despierta una aventura de safari, la emoción de un concierto de rock o la tranquilidad de un spa y es más intensamente emocional que una posesión material.
  • Generalmente, cuando vamos a regalar algo, nos centramos en si a esa persona le gusta un regalo, en lugar de centrarnos en un objetivo fundamental de este, y que está fomentando las relaciones entre el donante y el destinatario. Es decir, se debe explorar la “efectividad” de los regalos porque las personas en promedio gastan alrededor del dos por ciento de su ingreso anual en la compra de regalos, cuando en realidad los regalos también son oportunidades importantes para nutrir las relaciones.
  • Si eliges dar un regalo material es importante también que resaltes la experiencia que ofrece, por ejemplo, dar a un amigo un CD de música que le recuerde un concierto que disfrutaron juntos puede imitar el mismo efecto que la experiencia del concierto en sí.
  • Los regalos emocionalmente evocadores también pueden fortalecer las relaciones. Por lo que  los regalos materiales emocionales como una foto enmarcada o una joya grabada con un mensaje de amor pueden ser regalos muy eficaces en ese sentido.

Entonces, ¿qué decirles a los compradores para regalos sobre qué dar esta temporada navideña?  Que determinen cuál es la felicidad que tratan de maximizar al dar un regalo. Si es la felicidad del que lo recibe, darle lo que a esa persona le gustaría. Si es tu propia felicidad, da lo que te haga más feliz dar. Si es la felicidad de la relación la que te preocupa, considera en qué circunstancias te recordaría esta persona, cómo pensaría en ti, etc.

Pero debo aclarar que, el mejor regalo será siempre sin duda una experiencia, ya quelas experiencias nos hacen más felices que las posesiones. Eso se debe a que cuando te acostumbras a ver todos los días algo que posees, la euforia que te causa el objeto se desvanece. Mientras que las experiencias siguen dándonos placer cuando las recordamos.

Por ello si quieres obsequiar algo que haga a la persona sentirse más cerca de ti…regala  una experiencia. Por ejemplo, el pasatiempo favorito de alguien o algo nuevo que siempre ha querido hacer.

Pero… ¿qué sucede con los niños? En Navidad y Reyes Magos hay una imagen que se repite en muchos hogares, al menos en los países donde los padres tienen más recursos: los niños ansiosos, al pie del árbol de Navidad, rasgando los papeles de regalos para descubrir qué hay dentro y luego pasar, frenéticamente, al próximo regalo. Lamentablemente, esta tendencia consumista que parece haberse instaurado en las últimas décadas no es beneficiosa para los niños. De hecho, hacerles demasiados regalos a los pequeños puede llegar a ser contraproducente.

En los últimos tiempos se ha apreciado una tendencia muy peligrosa para el desarrollo emocional de los niños, a la que se ha bautizado como “Síndrome del Niño Hiperregalado”. Este problema hace alusión al intento de los padres a compensar con juguetes el poco tiempo que pasan con sus hijos. Como resultado, se produce una “anestesia emocional”, el niño se vuelve caprichoso, egoísta y consumista. Está más preocupado por lucirse delante de sus amigos y compañeros del colegio de la cantidad de regalos que recibieron.

De hecho, la tendencia a enfocarse en la cantidad de juguetes, más que en su calidad, también desvela un desconocimiento de los padres de las necesidades de sus hijos. Los juguetes y regalos son importantes en la vida del niño pero estos tienen una función precisa y, bajo ningún concepto, pueden ser un sustituto de la atención y el cariño que deben propiciar los padres.

Debo resaltar entonces, que un exceso de juguetes provoca en los niños:

1. Produce una sobreestimulación. Cuando los niños reciben muchos regalos, no disfrutan de ninguno en especial, o se decantan por el regalo que más les ha gustado, obviando el resto. El exceso de estímulos simplemente les sobrepasa, por lo que muchos de esos regalos terminarán tirados en un rincón. Cuando el niño recibe más juguetes de los que son capaces de jugar, no puede concentrarse en cada uno, por lo que no les saca el máximo provecho.

2. Pérdida de la ilusión. El exceso de regalos puede hacer que el niño desarrolle una apatía total. Cuando un niño está acostumbrado a recibir muchos presentes, considera que es una obligación de los padres (santa o reyes), y pierde la ilusión que normalmente implica recibir un regalo y descubrir su contenido. Por tanto, de cierta forma, en vez de embellecer su infancia, le estamos robando una de las emociones más bonitas.

3. Bajo nivel de tolerancia a la frustración: Los padres que le dan a sus hijos todo lo que desean, sin explicarles el sacrificio que se esconde detrás de cada regalo, contribuyen a generar una actitud egocéntrica, de forma que los niños no aprenden a lidiar con los reveses y la frustración, una capacidad esencial para la vida.

4. Limita la fantasía. El exceso de juguetes termina provocando aburrimiento y mata la fantasía. De hecho, aunque los niños necesitan juguetes para desarrollar tanto sus habilidades motoras como cognitivas, no podemos olvidar que también se puede jugar sin juguetes, y es precisamente en esos momentos, cuando no hay un guión preestablecido, cuando más se desarrolla la creatividad.

5. Desarrolla antivalores. Cuando los niños reciben demasiados juguetes o regalos, les restan valor, no comprenden en su verdadera magnitud el esfuerzo que probablemente han tenido que hacer los padres. Como resultado, pueden desarrollar actitudes consumistas y profundamente egoístas.

Entonces, ¿cuál es la solución? La solución no es hacer que los niños prescindan de los regalos, sino obsequiarles menos presentes, que realmente puedan disfrutar durante el mayor tiempo posible. Para lograrlo, puedes seguir la regla de los 4 regalos:

1. Un regalo que pueda usar, como las prendas de ropa, los zapatos o accesorios similares.

2. Un regalo relacionado con la lectura, ya se trate de un libro en papel o un e-reader

3. Un regalo que deseen mucho, dirigido a alimentar la ilusión, que le recuerde una linda experiencia, un pasatiempo o algo que le haga recordar momentos importantes ya vividos.

4. Un regalo de cualquier índole que realmente necesite.

En tanto, como ya sabemos la Navidad es una época de ilusión y alegría, y por lo mismo, el momento perfecto para:

  • Enseñarles a los niños a valorar otras cosas más allá de los regalos
  • Hablarles de otros niños que no tienen tanto como ellos y animarles a donar algunos de los juguetes que ya no usan y que estén en buen estado
  • Pasar tiempo juntos, planificando actividades de ocio en familia, como ir al cine, al teatro, al zoo o simplemente dar un paseo. Recordemos que el amor y el tiempo de papá y mamá, es el mejor regalo que puede recibir un niño.

Ahora bien, ¿es bueno relacionar los regalos con su buen comportamiento o con las calificaciones del colegio? Muchos padres tienden a ofrecer a sus hijos un regalo o un premio si sacan buenas notas o si se portan bien en casa. Sin embargo, lejos de tener un resultado positivo este tipo de actitudes, pueden suponer un efecto negativo para el niño.

Por último, al respecto siempre será aconsejable elogiar, alabar, aplaudir y felicitar a nuestros hijos cuando obtienen resultados positivos en el colegio, y cuando se comportan como se espera en casa, colegio etc. pero nunca comprarles con regalos. No está de más, en cualquier caso, si el niño ha traído buenas notas, celebrarlo con su cena favorita para disfrutarla en familia, ir al cine, cocinar u hornear un pastel.

Fuente:

Psic. Alicia D de P

Doctora Descanso ®

Que sueñes con los angelitos ®

Journal of Consumer Research

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