PADRES SOBREPROTECTORES…HIJOS INSEGUROS

RECOMENDACIONES DE LA DOCTORA DESCANSO

“Sobreproteger es desproteger….Evitar que tus hijos sufran es evitar que crezcan”

Ale de Barbieri

 

No existe método ni cartilla que muestre cuadriculadamente como se debe formar a los hijos, pero está claro que el amor es lo que orienta a los padres. Sin embargo debido a ese gran afecto, equívocamente los padres pueden caer al extremo de la sobreprotección llegando incluso a vivir parte de la vida de sus hijos con tal de resguardarlos de las dificultades que deben afrontar.

 

Numerosas investigaciones han constatado las consecuencias negativas que trae consigo la sobreprotección en los niños y niñas, como son: problemas en su desarrollo socioafectivo, del lenguaje, psicomotor entre otros. Ya que estos padres no les dan ni la libertad ni la autonomía para que exploren por si solos el mundo que les rodea, volviéndoles niños y niñas dependientes, tímidos e inseguros.

 

Ahora bien, debo resaltar que protección y sobreprotección no son lo mismo. La protección hacia nuestros hijos es un aspecto vital. La necesidad de cuidar de los más pequeños es un instinto, es conferir ese afecto enriquecedor y esas conductas con las que facilitar su desarrollo y salvaguardar su seguridad física y también emocional. En cambio, la sobreprotección, tiene un claro efecto limitante. Cuando los padres allanan el camino de los hijos en un afán por protegerlos y hacerles la vida fácil, les están quitando las herramientas básicas para crecer en madurez y autonomía.

 

La sobreprotección siempre ha existido y existirá. Sobreproteger a un hijo es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos, es pensar por el hijo, tomar decisiones por el hijo, solucionar todos los problemas del hijo. Es vivir por el hijo, cuando el hijo es, en esencia, una persona que debe desarrollar sus propias capacidades personales si quiere funcionar correctamente en el mundo.

Pero, ¿Cómo sé si sobreprotejo a mi hijo? Todos los niños necesitan la protección de sus padres ante ciertos peligros que encontrarán en su vida, pero cuando esta protección se convierte en una burbuja de aislamiento hacia una gran parte de lo que ocurre en el exterior hablamos de sobreprotección. Los padres sufren una excesiva preocupación por que a su hijo le ocurra cualquier desgracia o sufra algún peligro de forma constante, y por ello realizan algunas conductas con las que puede que te identifiques:

Prohibirle ciertas situaciones (irse de viaje, de acampada, a casa de un amigo, etc.).

Resolver las dificultades que tenga en vez de enseñarle a resolverlas por sí mismo (ejercicios del colegio, problemas con compañeros, etc.).

Impedir su autonomía (darle de comer, vestirle, bañarle, etc.).

Privarle de responsabilidades (ordenar su habitación, ayudar en casa, dedicarse al estudio, etc.).

Mimarle en exceso (darle premios, chucherías o juguetes cuando ni siquiera lo ha pedido o merecido).

Justificar sus errores (culpar a otros compañeros o a sus hermanos mayores).

Si el objetivo de éstas y otras muchas conductas no es más que cuidar, proteger a tu hijo y evitar que pueda sufrir, una meta positiva y muy noble, entonces, ¿dónde está el problema? En que la sobreprotección impide que tu hijo aprenda de forma natural. Debe enfrentarse a los problemas y dificultades que le vengan, siempre que pueda lidiar con ellos (según su edad y su capacidad). Si no, nunca llegará a aprender esas estrategias de afrontamiento que tanto le han de servir.

Ahora bien, ¿cuáles son las características de un niño sobreprotegido?

-Miedo y ansiedad: Los niños que tienen padres sobreprotectores desarrollan con más facilidad ciertos miedos y fobias, lo que al fin y al cabo es comprensible: han aprendido a temer muchas cosas que no son peligrosas, pero que sus padres temían. Asimismo, el desarrollo de los miedos, la ansiedad y la incapacidad para tomar decisiones con mayor seguridad, se asocia también a esa falta de herramientas dadas para que afrontar y solucionar sus problemas.

-Inseguridad: Derivada del miedo. Se trata de niños muy inseguros, pues sus padres prácticamente han hecho todo por ellos, por lo que no saben tomar decisiones por ellos mismos.

-Baja tolerancia a la frustración: Al no haber aprendido a fallar y a equivocarse, cuando lo hagan en un futuro tendrán muy poca paciencia y no sabrán encajar el revés. Como sus padres siempre se han asegurado de que no sufran por nada ni se frustren cuando no consiguen lo que quieren, no han aprendido a tolerar la frustración. 

-Dependencia: Han dependido toda su infancia de sus padres, que intercedían por ellos en todo momento. En un futuro pueden desarrollar un trastorno de la personalidad dependiente y necesitar siempre a alguien que tome sus decisiones y que cuide de ellos. Si no les enseñamos a tomar sus propias decisiones, a gestionar su propia vida o a solventar sus problemas, siempre dependerán de alguien para hacerlo porque realmente no saben hacerlo solos.

Esto a su vez, crea problemas de autoestima ya que si uno percibe que no sabe manejarse por la vida por sí mismo o que nunca toma la iniciativa en nada, su autoconcepto será, desgraciadamente, el de un “inútil” que siempre necesita a otro a su lado.

Anulación del desarrollo de las capacidades personales: Si siempre estamos anticipándole al niño lo que le va o no a ocurrir, si no le dejamos equivocarse para aprender y si lo hacemos todo por él o ella, evidentemente, estamos capando su capacidad de aprendizaje.

Es indispensable comprender, que las conductas de sobreprotección hacen que un niño o niña no vea el mundo tal y como es. Al estar constantemente pendiente de él, temiendo que le ocurra algo malo, le inculcas la idea de que el mundo, por lo general, es peligroso, y, por ello, debe temerlo.

¿Qué debo hacer?

  • No le transfieras tus miedos, porque acabará reproduciéndolos.
  • Explícale, enséñale, pero no hagas por él.
  • Permítele que aprenda a valerse por sí mismo: poco a poco va creciendo y tiene que aprender a valerse por sí mismo, a cometer errores, a aprender de ellos y a solucionarlos con las armas de las que disponga. Tú no siempre vas a estar ahí para ayudarle, por lo que, muchas veces, hay que dejar que vaya solo.

Para concluir, quiero recordar que siempre es buen momento para dar forma a una crianza más rica, más pedagógica y madura, donde dar al mundo personas autónomas, libres y capaces de trazar su propio futuro en felicidad.

 

Por último, te recuerdo que puedes seguirme como Dra. Descanso ® a cualquiera de mis redes sociales o ingresando a mi blog  http://doctoradescanso.com/

Psic. Alicia D de P

Dra. Descanso ®

Que sueñes con los angelitos ®

 

FUENTE:

https://www.sobrarbe.com/descargas/padres_sobreprotectores.pdf

https://lamenteesmaravillosa.com/las-secuelas-de-la-sobreproteccion/

http://190.242.62.234:8080/jspui/bitstream/11227/2821/1/DIUNYS%20%20Y%20YANELIS.pdf

 

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