Hábitos de sueño saludables en la infancia

Sueño en la Infancia

Dentro de los cuidados del niño, los padres descubren la importancia del sueño cuando observan cómo la calidad y la cantidad del sueño en sus hijos puede llegar a afectar al bienestar de toda la familia. A veces, aunque los hijos crecen y superan distintas etapas de su desarrollo, los problemas a la hora de dormir no desaparecen, sino que sólo cambian de forma.

Como ya he mencionado, un sueño inadecuado por calidad y/o cantidad puede afectar significativamente el funcionamiento de los niños; alterando el comportamiento y el estado de ánimo, volviéndose más activos de lo habitual o haciéndoles disminuir su atención, o mostrándose antipáticos o más irritables. También puede causar sueño (somnolencia) durante el día y muy probablemente problemas de aprendizaje y del desarrollo mental, y por tanto, peor rendimiento escolar. Sea cual sea su caso, la respuesta de los padres tiene que ser siempre de apoyo y por eso es importante que ayuden a sus hijos a desarrollar buenos hábitos de sueño desde una edad temprana.

La mejor sugerencia para que los niños desarrollen buenos hábitos de dormir es el adoptar una rutina nocturna, la cual implica un baño, ponerse la ropa de dormir, cenar ligero, cepillarse los dientes, leer un cuento, meter al niño en la cama, que la habitación sea silenciosa, oscura y con una temperatura agradable y constante, despedirse y marcharse de la habitación, principalmente.

Sin embargo, además se recomienda:
• Tener una hora fija para irse a la cama todas las noches, haciendo que la hora de acostarse sea una experiencia positiva y relajante sin televisión ni juegos de video.
• Estimular al niño a dormirse por sí mismo, promoviendo asociaciones positivas hacia el sueño. La ayuda de los padres no debe ser necesaria para que el niño se duerma, ya que un niño que se duerme por sí mismo podrá volver a dormirse con más facilidad si se despierta durante la noche. Recuerde que el despertarse algunas veces durante la noche es normal.
• Evitar ayudar a que el niño se duerma de nuevo si se despierta por la noche: su presencia en la habitación del niño cada vez que éste se despierta intensifica la necesidad de su presencia para que el niño vuelva a dormirse. Es importante que el niño reciba un mensaje claro y consistente de que la expectativa es de que se duerma sin ayuda.
• Procurar que no haya actividad física vigorosa de 1-2 horas antes de acostarlo, así como ciertos alimentos estimulantes, como los refrescos de cola, el chocolate…

• No se recomiendan las siestas muy prolongadas o tardías.

Debemos recordar que la rutina previa a la hora de acostarse debe finalizar en el dormitorio del niño. Completarla cada día, de la misma forma, ayuda a que se sienta seguro y pueda predecir y anticipar lo que se espera de él.

Por último, es importante mencionar, que para la maduración integral del niño, es fundamental un buen apego. El apego es el vínculo afectivo que el niño establece habitualmente con la madre o con la persona que lo cuida la mayor parte del tiempo. No es dependencia, ni implica sobreprotección.

Debe ser un elemento de seguridad y evolucionará a lo largo de los primeros años de vida. Los invito a leer mi siguiente artículo para conocer la mejor manera de establecer un buen apego.

Psic. Alicia Domínguez de Pedro

Dra. Descanso.

Sociedad Española de Sueño. http://www.sesueno.org/

• Fundación Nacional Americana del Sueño. National Sleep Foundation. http://www.sleepfoundation. org/ es/article/en-español/los-niños-y-el-sueño

• Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. MedlinePlus. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ ency/article/002392.htm

Psic. Alicia Domínguez de Pedro

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